272vie 2a. Sem Pascua (Id=272)
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Antífona de Entrada

Señor, con tu sangre has rescatado a hombres y mujeres de todas las razas, lenguas, pueblos y naciones; has hecho de nosotros un reino de sacerdotes para Dios. Aleluya.
Redemísti nos, Dómine, in sánguine tuo, ex omni tribu, et lingua, et pópulo, et natióle, et fecísti nos Deo nostro regnum et sacerdótes, allelúia.

 

[Misa]

 

Oración Colecta

Oremos:
Padre misericordioso, que para librarnos del poder del enemigo quisiste que tu
Hijo sufriera por nosotros el suplicio de la cruz; concédenos llegar con él a la
gloria de la resurrección.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Los apóstoles se retiraron del Consejo, felices de haber padecido ultrajes por el nombre de Jesús

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
5, 34-42

En aquellos días, un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley y respetado por
todo el pueblo, tomó la palabra en medio del Consejo, mandó que sacaran fuera
unos momentos a los
apóstoles, y dijo:
«Israelitas, piensen bien lo que van a hacer con estos hombres. Porque hace
algún tiempo apareció un tal Teudas con la pretensión de ser alguien importante,
y lo siguieron unos cuatrocientos hombres; pero fue ejecutado, y todos los que
lo seguían se dispersaron.
Después de éste, surgió Judas el Galileo en los días del censo, y arrastró
detrás de sí al pueblo; pero también él pereció, y todos sus seguidores se
dispersaron. En este caso mi consejo es que se olviden de estos hombres y los
dejen en paz; porque, si lo que ellos se proponen hacer es cosa de hombres,
desaparecerá; pero si procede de Dios, ustedes no podrán destruirlo. No corran
el riesgo de luchar contra Dios».
Todos aceptaron su consejo. Hicieron llamar a los apóstoles, los azotaron, les
prohibieron hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Ellos salieron de la
presencia del Consejo alegres de haber merecido tales injurias por causa del
nombre de Jesús.
Y día tras día, tanto en el templo como por las casas, no cesaban de enseñar y
anunciar que Jesús es el Mesías.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 26, 1.4.13-14

Una cosa pido al Señor: habitar en su casa.
Unum pétii a Dómino: ut inhábitem in domo Dómini.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es mi fortaleza, ¿quién me hará temblar?
Una cosa pido al Señor: habitar en su casa.
Unum pétii a Dómino: ut inhábitem in domo Dómini.

 

Una cosa pido al Señor; esto es lo único que busco: vivir en la casa del Señor todos los días de mi vida, disfrutar de la dulzura del Señor frecuentando su templo.
Una cosa pido al Señor: habitar en su casa.
Unum pétii a Dómino: ut inhábitem in domo Dómini.

 

Espero gozar los bienes del Señor en la tierra de los vivos. Espera en el Señor, sé fuerte; ten ánimo, espera en el Señor.
Una cosa pido al Señor: habitar en su casa.
Unum pétii a Dómino: ut inhábitem in domo Dómini.

 

Aclamación antes del Evangelio

 

Aleluya, aleluya.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Non in solo pane vivit homo, sed in omni verbo quod procédit de ore Dei.
Aleluya.

Evangelio

 

Jesús distribuyó el pan a los que estaban sentados, hasta que se saciaron

† Lectura del santo Evangelio según san Juan
6, 1-15

 

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús pasó a la otra orilla del lago de Tiberíades. Lo seguía
mucha gente, porque veían los signos que hacía con los enfermos. Jesús subió a
la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba
próxima la fiesta judía de la pascua. Al ver Jesús que mucha gente acudía a él,
dijo a Felipe:
«¿Dónde podríamos comprar pan para dar de comer a todos éstos?»
Dijo esto para ver su reacción, pues él ya sabía lo que iba a hacer. Felipe le
respondió:
«Con doscientos denarios no compraríamos bastante pan para que cada uno tomara
un poco».
Entonces intervino otro de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro,
diciendo:
«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es
ésto para tanta gente?»
Jesús mandó que se sentaran todos, pues había mucha hierba en aquel lugar. Eran
unos cinco mil hombres. Luego tomó los panes, y después de haber dado gracias a
Dios, los distribuyó entre todos. Hizo lo mismo con los peces y les dio todo lo
que quisieron. Cuando quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos:
«Recojan lo que ha sobrado, para que no se pierda nada».
Lo hicieron así, y con lo que sobró de los cinco panes llenaron doce canastos.
Cuando la gente vio aquel signo, exclamó:
«Este hombre es verdaderamente el profeta que debía venir al mundo».
Jesús se dio cuenta de que pretendían proclamarlo rey.
Entonces se retiró de nuevo a la montaña, él solo.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

 

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, con bondad los dones que te presentamos y santifícalos por medio
de tu Espíritu para que se nos conviertan en sacramento de salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

 

Prefacio

La nueva vida en Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte
siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua,
ha sido inmolado.
Por él, los hijos de la luz amanecen a la vida eterna, los creyentes atraviesan
los umbrales del Reino de los cielos; porque en la muerte de Cristo nuestra
muerte ha sido vencida y en su resurrección hemos resucitado todos.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y
también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el
himno de tu gloria:
[Misa]

 

Antífona de la Comunión

Cristo fue condenado a muerte por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación. Aleluya.
Tráditus est Christus Dóminus noster propter delícta nostra, et resurréxit propter iustificatiónem nostram, allelúia.

[Misa]

 

Oración después de la Comunión

Oremos:
Señor, que tu amor paterno proteja siempre a quienes has salvado por medio de la
pasión de tu Hijo, y que Cristo resucitado sea fuente de todas nuestras
alegrías.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]